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CIRUELA

CIRUELA

Cuando empieza el calor las frutas más apreciadas son las frutas soleadas por su dulzor y color.
Ciertamente, las frutas del área mediterránea tienen un aroma y sabor muy superior al de sus hermanas nórdicas, necesitadas de más sol y tiempo seco. Lo vemos claramente en las ciruelas, una fruta (drupa) originaria del Cáucaso (área del Mar Negro) y Asia Menor, que los ro manos trajeron y difundieron por Europa. En un principio, la llamaron prunum, de ahí los nombres: prune (francés) o pruna (catalán), que, mejorada por injertos, terminaron denominándola cereo/a, por el aspecto de cera de su piel, y del que proceden su nombre gallego, cirola, y castellano, ciruela.

Aunque las hay de distintas formas, colores y sabores, su composición es bastante parecida en todas ellas. Como sucede también en otras frutas, no es su contenido en vitaminas minerales lo más remarcable en ellas. En las ciruelas destaca la presencia de mucílagos y pectina (fibra soluble que suaviza y protege las paredes intestinales). Gracias a su capacidad de absorción de agua, colesterol y sales biliares en el intestino, aumentan el volumen de las heces y las hacen más blandas, ayudan a ir de vientre (gracias también a la acción de los ácidos málico cítrico y a la dihidroxifenilisatina (fibra insoluble), que estimulan los movimientos peristálticos intestinales) y se reducen las cifras de colesterol en sangre y el efecto nocivo de los ácidos biliares sobre el intestino (prevención del cáncer de colon). La toma frecuente de ciruelas (frescas y, sobre todo, secas en remojo) resulta especialmente adecuada para combatir el estreñimiento de una forma natural en niños y ancianos (“a la vejez, ciruelas”), ya que no irritan, se pueden tomar siempre y tienen un sabor agradable. Las ciruelas pasas se obtienen por desecación de las ciruelas de piel oscura y, además de su riqueza en fibra, contienen proporciones importantes de hierro cobre por lo que son una buena fruta antianémica. Las ciruelas son también buenas suministradoras de antioxidantes (antocianinas, betacarotenos, quercitina) y como todas las frutas jugosas son diuréticas y depurativas.

En el mercado podemos obtener diversas clases de ciruelas, como las damascenas (forma oval, moradas y algo ácidas), las claudias (verdeamarillentas, pequeñas, extraordinarias cuando están maduras), las japonesas amarillas (amarillas, brillantes y muy jugosas) o las mirabelas (pequeñas y amarillas). Cuando están maduras ceden ligeramente a la presión de los dedos y cuando no han sido tratadas con productos químicos, ni muy manoseadas, presentan como una finísima capa de cera blanquecina en su superficie. A temperatura ambiente maduran rápidamente.

Extraído: FRUTAS PARA LA SALUD ,FREDERIC VINYES, FLOR DE LOTO

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