¿Qué puede causar una infección de orina?

La infección de orina, también conocida como infección del tracto urinario (ITU), ocurre cuando bacterias u otros microorganismos invaden el sistema urinario. Puede afectar la vejiga (cistitis), los riñones (pielonefritis) o la uretra (uretritis). Las causas pueden ser diversas:

  1. Bacterias: La causa más común es la entrada de bacterias en la uretra y su posterior proliferación en el tracto urinario. La bacteria Escherichia coli (E. coli) es la responsable de la mayoría de las infecciones del tracto urinario.
  2. Factores anatómicos: Algunas personas pueden tener anomalías en el tracto urinario que facilitan la entrada de bacterias.
  3. Factores conductuales: La higiene inapropiada, como limpieza incorrecta después de ir al baño, puede contribuir a la propagación de bacterias.
  4. Relaciones sexuales: Las relaciones sexuales pueden aumentar el riesgo de infección urinaria en mujeres.
  5. Factores hormonales: En mujeres, los cambios hormonales, como la menopausia, pueden aumentar la susceptibilidad a las infecciones del tracto urinario.
  6. Inmunosupresión: Un sistema inmunológico debilitado puede aumentar el riesgo de contraer infecciones.
  7. Calculos renales: Los cálculos renales, también conocidos como piedras en el riñón, son masas sólidas formadas por sales y minerales presentes en la orina. Pueden obstruir el flujo de la orina en el tracto urinario, lo que crea un ambiente propicio para el crecimiento bacteriano y aumenta el riesgo de infecciones del tracto urinario.

Estos cálculos pueden causar obstrucciones parciales o completas en el tracto urinario, impidiendo que la orina fluya adecuadamente. Esto a su vez puede llevar a la acumulación de bacterias, lo que aumenta el riesgo de infecciones del tracto urinario.

Las infecciones del tracto urinario asociadas con cálculos renales pueden ser más difíciles de tratar, ya que la presencia de los cálculos puede dificultar la eliminación de las bacterias o la efectividad de los tratamientos antibióticos. En estos casos, el enfoque del tratamiento puede implicar la eliminación de los cálculos renales para prevenir futuras infecciones.

Los síntomas comunes de una infección de orina incluyen micción frecuente, sensación de ardor al orinar, orina turbia o con olor fuerte, y en casos más graves, dolor en la parte baja del abdomen o la espalda. El tratamiento generalmente implica antibióticos recetados por un médico, y en casos recurrentes, pueden ser necesarios análisis más profundos para determinar la causa subyacente.

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