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HIGO


HIGO

(Ficus carica)

El difunto había dejado viuda y dos higos pequeños según una crónica necrológica. Un error de trascripción de una (j) por una (g) había otorgado a un par de huerfanitos una dimensión tragicómica. Dice la sabiduría popular que los higos están en su punto cuando presentan: ropa de pobre (piel algo arrugada y rasgada), cuello de ahorcado (extremo algo estirado y poco terso) y ojo de viuda (orificio de la base algo humedecido). Cuando los higos frescos despiden un aroma algo ácido o presentan tonos pardos oscuros es que ya están pasados o estropeados. Quizá sorprenda al lector saber que, botánicamente, el higo no es un verdadero fruto. Se trata de un sicono o receptáculo con multitud de minúsculas flores carnosas (pulpa roja o morada) en su interior.

Fueron los fenicios y los griegos quienes extendieron su cultivo por el área mediterránea. Tierra idónea, ya que toleran muy bien los climas secos y cálidos. Junto con las cebollas, las aceitunas (aceite de oliva), el pan y las uvas (vino) han alimentado tradicionalmente a nuestros antepasados. Muchos huertos y tierras de labor aun conservan centenarias higueras que plantaron nuestros tatarabuelos. Empiezan a madurar a finales de verano y como dice el refrán: “Por San Miguel (29 de septiembre) los higos saben a miel” Los higos frescos son muy delicados y no se deben recolectar si no han madurado en el árbol (deben estar algo blandos), ni se debe dañar su vértice (“cuello”).

Los higos inmaduros segregan Un látex blanco en la zona del corte, que es cáustico. Aplicado regularmente sobre verrugas ayuda a que se sequen y se desprendan.

Los higos maduros se estropean si se amontonan, por lo que hay que colocarlos en cajas, alineados Unos junto a otros, y consumirlos en pocos días. Por suerte, se pueden desecar y conservarse mucho tiempo, sin que pierdan sus propiedades nutritivas. Antes lo contrario, al perder agua, aumenta la concentración de la mayoría de sus nutrientes.

Son ricos en azúcares naturales por lo que constituyen un alimento muy energético. Especialmente los secos son un alimento ideal para quienes se ven sometidos a un mayor gasto físico (deportistas, excursionistas, embarazo, lactancia, adolescentes).

También es remarcable su contenido en vitaminas: E y del grupo B (BI, B2, B6), así como el de ciertos minerales (potasio, calcio, magnesio, hierro) y oligoelementos (zinc, cobre, manganeso). Los higos frescos y los secos (dejados previamente unas horas en remojo) combaten la pereza intestinal (estreñimiento), actuando de forma parecida a las ciruelas secas. Además, son emolientes, pues suavizan tanto el tubo digestivo, como los bronquios, cuando están irritados. De ahí que formen parte de algunos jarabes contra la tos y para combatir los estados irritativos de las vías respiratorias.

Extraído: FRUTAS PARA LA SALUD ,FREDERIC VINYES, FLOR DE LOTO

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