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MANGO

MANGO

Hay en Brasil aguacates silvestres en árboles de gran tamaño, pero ninguno que sobrepasara en magnitud y majestuosidad al árbol del mango Originarios de la India y Malasia, su nombre procede de la palabra man-key, que en lengua tamil significa fruta de/ árbol.
Hoy se cultivan en diversos territorios tropicales (Brasil, México, India, Tailandia, etc.), por lo que podemos disponer de ellos durante todo el año.
Este imponente árbol de hojas perennes, coriáceas y lanceoladas produce una gran cantidad de frutos tiernos, dulces, jugosos y con un aroma delicioso que hacen de ellos una de las frutas más apetecibles. su máximo inconveniente quizá sea que su jugosa pulpa es, a veces, algo fibrosa y se halla muy adherida a un hueso central aplanado. Para degustar dicha pulpa recurriremos a una precisa, pero sencilla técnica: apoyamos el mango por su parte más estrecha sobre una tabla de cocina y hacemos 2 cortes longitudinales y paralelos que pasen junto al hueso (separados unos 3 centímetros, uno del otro). Obtendremos, así, 2 grandes rodajas laterales de pulpa, que extraeremos con una cuchara, y una rodaja central con el hueso, a la que quitamos fácilmente la piel, y con un cuchillo vamos desprendiendo la pulpa adherida a éste.

El delicioso e inconfundible aroma de los mangos es debido a las muchas sustancias aromáticas que contienen, mientras que su dulzor se debe a los azúcares naturales que aporta. A pesar de ello, es una fruta muy bien tolerada por los diabéticos. El mango es la fruta fresca que contiene más carotenoides (sobre todo, beta-caroteno), potentes antioxidantes que en el organismo se transforman en vitamina A Por ello es una fruta ideal para combatir la sequedad y envejecimiento prematuro de la piel.

También aporta mucha vitamina C (un solo mango cubre las necesidades diarias de esta vitamina) y es una de las frutas frescas más ricas en vitamina E La combinación sinérgica de estas 3 vitaminas antioxidantes resulta muy apropiada para una buena visión y combatir procesos degenerativos de la retina.

Otras vitaminas, como la BI, B2, Bó y niacina, se encuentran en cantidades más discretas. Como sucede con otras frutas, son ricos en potasio y contienen fibra soluble (pectinas) y ácidos orgánicos (cítrico, málico).
El mejor indicativo de su madurez no es su color (algunos son de color verde), sino el aroma que desprenden y que sean algo blandos a la presión de los dedos. Cuando empiezan a aparecer pequeñas manchas negras en su piel es que ya están demasiado maduros. No deben guardarse en la nevera, pero, sin embargo, podremos gozar más de su sabor y aroma si, previamente, los enfriamos un poco antes de consumirlos.

Extraído: FRUTAS PARA LA SALUD ,FREDERIC VINYES, FLOR DE LOTO

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