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PLATANO

 

PLATANO

No gotea, ni lleva semillas que molesten, puede adquirirse todo el año (3 cosechas anuales) y llevarse a todas partes. Se puede comer a cualquier edad y su piel es un estuche perfecto, fácil de quitar sin necesidad de cuchillo y, encima, su pulpa sabe a gloria.

Es el plátano o banana, fruto (baya) del platanero, especie híbrida cuyo nombre científico Musa x paradisiaca, variedad sapientum, es reflejo de sus excelencias nutritivas y gustativas.

El platanero silvestre es originario de las zonas lluviosas de la India y Malasia, donde se cultivaba ya desde antiguo. De allí pasó a África y América. Lo ideal es comerlos crudos cuando han madurado, pues cocinados pierden casi todo su contenido vitamínico.

Las Canarias producen unos plátanos excelentes, más sabrosos, cremosos y ricos en potasio que los de importación, ya que por proximidad geográfica no se cosechan tan verdes (inmaduros) como los foráneos. A pesar de que son mayores, más económicos y su piel no presenta manchas, su calidad es inferior a la de los que proceden de nuestras Islas Afortunadas. Cuando están verdes contienen bastante almidón, por lo que resultan bastante indigestos. Incluso hay una variedad de gran tamaño (platano macho o hartón), poco dulce y muy feculento, que se consume cocinado, en África y Sudamérica, como si fueran patatas. Con la maduración, el almidón se transforma en
diversos azúcares, por lo que se hacen más dulces y más digeribles.

Los plátanos son una buena fruta para el sistema cardio-circulatorio por su elevado contenido en potasio y pobreza en sodio, presencia de magnesio, vitaminas (86, BI, B2, C y E) y (acción reductora de las cifras de colesterol).

La toma de ciertos medicamentos diuréticos (antihipertensivos) y cardiotónicos digitálicos producen una pérdida de potasio que el consorno de plátanos puede paliar en parte. Ejercen un efecto suavizante sobre la mucosa digestiva cuando está inflamada y, por su gran valor nutritivo (aunque esta fruta posee la mitad de calorías que el pan) y fácil digestión, ayudan a la recuperación de quienes sufren diarreas o padecen celiaquía (alergia al gluten). Los diabéticos pueden tomarlos con moderación, puesto que sus azúcares no se absorben con rapidez.
su punto ideal para comerse es cuando SU es intensamente amarilla con pequeñas manchas oscuras, pero sin que sus extremos lleguen a oscurecerse.

Podemos acelerar su maduración en casa, envolviéndolos con papel de periódico y guardándolos en un lugar templado. En la nevera, pierden aroma y su piel se torna oscura.
Pelados y cortados, evitaremos que su pulpa se ennegrezca rociándola con unas gotas de zumo de limón.

Extraído: FRUTAS PARA LA SALUD ,FREDERIC VINYES, FLOR DE LOTO

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